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¡Miedo! Ese es el tema del cuarto podcast de Transforma tu empresa con Vanesa Ramos. El miedo a la tecnología o tecnofobia que al contrario de lo que puedas suponer existe y en diferentes grados.

Es el episodio que completa el primer mes del podcast. Para mi es el más especial hasta ahora porque toco un tema que trato mucho en mi trabajo diario con usuario y personas que sienten un rechazo profundo hacia los cambios.

Como siempre te dejo con el podcast en Spotify y lo tienes disponible en Spreaker, Ivoox, y  las principales plataformas de podcasting.

Miedo a la tecnología o tecnofobia

La Wikipedia la define de esta forma:

La tecnofobia o miedo a la tecnología, es el miedo o aversión hacia las nuevas tecnologías o dispositivos complejos, especialmente ordenadores. Y la misma wikipedia da tres posibles tipos de tecnófobos.

Los «usuarios incómodos», los «tecnofóbicos cognitivos» y «tecnofóbicos ansiosos»

Se han hecho estudios sobre la tecnofobia… y queda claro no es una fobia como otras… además, es curioso que tenga más que ver con el ordenador que con otras herramientas tecnológicas… hablando llanamente, podríamos definir la tecnofobia como “el repelús” que nos da cuando nos enfrentamos a algo nuevo.

Pero ese “algo nuevo” es… ¡TODO!

Al margen del tema tecnológico

Los primeros médicos (allá por el siglo I) eran considerados brujos y daban miedo (la verdad es que algunos sí lo daban). Las medicinas… la electricidad? Miedo. El tren… los médicos tuvieron miedo del ferrocarril porque decían, que al pasar rápidamente de un clima a otro, las vías respiratorias no lo aguantarían.

Y por supuesto, el hecho de la existencia misma del tren era absurda porque:

quién pagaría por ir de un lado a otro en una hora cuando puede ir en su caballo de forma gratuita

La cita es del Rey Guillermo I de Prusia allá hacia 1851

Las vacunas… hace falta que hablemos del movimiento antivacunas? Miedo.

¿Por qué ocurre esto?

Por si tienes curiosidad, te dejo un artículo que resume muy bien cómo funciona el miedo en nuestro cerebro

Nuestro cerebro no ha evolucionado tan rápidamente como lo hemos hecho nosotros. Y hemos evolucionado principalmente porque una parte de nuestro cerebro se encarga de meternos miedo. La parte de nuestro cerebro que antes nos protegía de un león en la sabana, es la misma que hoy nos protege de no acabar bajo de un coche al cruzar la calle.

No nos gusta cambiar y hay una razón física para ello.

Esa parte más visceral es la que de primeras rechaza todos los cambios. Solo cuando el cambio se ha revelado inofensivo y demuestra un beneficio es cuando nuestro cerebro nos da la luz verde de “tranquilo, todo va bien”

¿Qué ocurre con nosotros y nuestras empresas?

De primeras, cualquier cambio es un no. Y puede ser un no más o menos duro dependiendo de nuestro grado de flexibilidad ante el mismo.

Pensemos ahora en una empresa donde un empleado, una vez a la semana, tienen que redactar un informe de resultados sobre las ventas que les proporcionan todos y cada uno de los productos que tienen en el catálogo. Digamos que no son muchos y que son tres horas de la vida semanal de un trabajador, es decir, tres horas dedicadas a recopilar la información y pintarla bonita en un Excel.

Llega a la empresa una mejora, un sistema que dándole a un botón, te genera el resultado esperado en 3 minutos. ¿Qué piensas que dice el usuario que dedica sus tres horas a hacer ese informe?

No. Yo esto no lo quiero. Me quita trabajo. ¿Qué hago yo entonces?

Os puedo asegurar que estas palabras son literales.

Ese es el problema. Que cuando una nueva herramienta se implanta hay que dejarles muy claro a nuestros empleados el por qué y el para qué.

Somos creativos. Usemos esa creatividad para trabajar codo con codo con la tecnología. Aprovechemos esas tres horas de tiempo extra que nos han salido para investigar, para mejorar alguna área que quieras que se mejore…

Vale, Vanesa, pero me hablas todo el rato de empresas…

Sí, pero como autónomos, ¿acaso no pasamos por los mismos problemas? Cada vez que aparece algo nuevo en el horizonte el rechazo aparece.

¿Cómo vencemos este miedo?

Debemos ser flexibles… y curiosos… esa curiosidad que teníamos de niños por todas las cosas nuevas, esa es la que nos ayudará a adaptarnos a estos tiempos inciertos donde todo promete ser automatizado.

Si nos ponemos del lado de la curiosidad estamos sí o sí más abiertos a los cambios. Seremos más creativos, porque esa misma curiosidad hace que nos abramos a la espontaneidad y a la imaginación…

Seamos curiosos con la tecnología. Y también, responsables a la hora de manejarla, cuanto más responsables seamos más seguros podemos estar.

Es igual que manejar los cuchillos a la hora de cocinar, o nuestros antepasados con el fuego!

Tenemos que ser conscientes de que hay peligros, sí, llamese phising, heredero africano o robo de datos. Pero igual que con el fuego o los cuchillos… cuando aprendamos a manejarlo se abrirá ante nosotros un mundo de posibilidades.

Ábrete a la curiosidad. Ábrete a descubrir posibilidades. Ábrete a la creatividad. Y confía en tu instinto, sé responsable usando las nuevas tecnologías pero confía en ellas.

No tengamos miedo a que algo nuevo llegue porque hasta que no aprendamos sobre eso  vamos a tener algo de recelo. Y es normal, es nuestro cerebro protegiéndonos.

Lo que no podemos hacer es crear un muro ante esa innovación o cambio porque en ese caso, si no eres flexible, si no te adaptas, es cuando estás perdido.

Te espero en el próximo episodio y de momento, nos vemos por las redes. Estoy en Linkedin, Instagram, Twitter y Youtube, todas accesibles desde aquí.

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