Esto pasa igual en un despacho de una persona que en uno de veinte
El expediente que sólo sabe cómo va quien lo lleva.
El cliente que llama y hay que reconstruir su historia abriento tres sitios distintos.
Lo que se decidió con él hace un año, que nadie apuntó y ahora hay que volver a recordar.
La temporada que se echa encima y ya sabes cómo va a doler.
Nada de esto aparece en las cuentas. Aparece en las horas, en las decisiones que se aplazan y en la sensación de ir siempre por detrás.
Antes de cambiar nada, hay que entender por dónde pasa el trabajo de verdad. Ese es mi punto de partida.


