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Mujeres y tecnología

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La primera ingeniera de software: Margaret Hamilton

By | Mujeres y tecnología, Personal | No Comments

Estoy más que segura que habréis visto la foto que ilustra este post anteriormente. Y es que el nombre de Margaret Hamilton ha salido en bastantes medios de comunicación de un tiempo a esta parte ya que esta ingeniera de software fue una de las responsables de escribir el programa del Apolo 11 y a día de hoy sigue recibiendo reconocimientos y dando conferencias por todo el mundo.

¿Pero cómo llegó hasta allí?

La pasión de Margaret Hamilton por las matemáticas le llevó a comenzar sus estudios en la Universidad de Michigan licenciándose en 1958. Además de su licenciatura en Matemáticas, llama la atención que también esté diplomada en Filosofía. Margaret, tenía la intención de estudiar matemáticas abstractas en la universidad de Brandeis. Para pagarse los estudios, entró a trabajar en el MIT.

Allí donde empezó a relacionarse con la programación, estudiando por su cuenta varios lenguajes. Como ella misma explica en esta entrevista de El Periódico, fue el proyecto SAGE la que le ayudó a descubrir otra pasión: encontrar los errores en los códigos que programaban.

Y todo por hacer callar las sirenas que se disparaban si un error aparecía en el programa. Claro que había una razón para que sonaran sirenas sin control cuando había un error. Este proyecto, empezó siendo un programa de predicción meteorológico para acabar detectando aviones enemigos en el territorio de Estados Unidos. Y como imaginareis, Margaret fue la ingeniera de software encargada de desarrollar el programa del ordenador que lo hacía. Claro que aún no se había creado el término de «Ingeniería de Software».

El proyecto fue un éxito total y le permitió unirse al laboratorio que desarrollaba el programa Apolo.

Gracias a ella, se llegó a la Luna

En esta otra entrevista, ella misma reconoce que, como buena programadora, estaba más pendiente de que el programa funcionara que de otra cosa.

Posando con el código de navegación del Apolo que estaba impreso en doce libros, acuñó el termino de ingeniería del software

 

A ella se le atribuye el mérito de lograr que la misión del Apolo 11 no fracasara.

El software estaba diseñado para priorizar funciones imprescindibles, descartando los demás, mediante la detección anticipada de errores. Justo en el momento del alunizaje, saltaron varias alarmas indicando que había una emergencia. El ordenador entró en sobrecarga y se reinició sólo. Tras esto, como el ordenador estaba diseñado precisamente para priorizar las tareas más importantes, decidió que el alunizaje era más prioritario que otros temas. Si no hubiera estado diseñado de esta manera, no se hubiera llegado a la luna.

¿Ingeniera de software? Sí, existe y soy yo

Algo así debió pensar Margaret Hamilton cuando empezó a hablar de ingeniería de software. Mientras que sus compañeros del a NASA se burlaban de ella por usar esas palabras, ella fundaba una nueva rama de la ciencia. 

Otras fuentes además de las ya mencionadas utilizadas para la creación de este artículo y que puedes consultar si tienes más curiosidad son:

Si te interesan otros artículos similares no dudes en consultar este de Grace Murray-Hopper.

La imagen de dominio público sacada de la Wikipedia es de Draper Laboratory; restored by Adam Cuerde con licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

stemtalentgirl

Mentora en Stem Talent Girl

By | Emprendimiento, Mujeres y tecnología, Tecnologías | No Comments

¿Qué es Stem Talent Girl?

Hace no demasiado tiempo que descubrí esta iniciativa. Se trata, como bien dicen en su web, de un proyecto de mentorización para el desarrollo del talento STEM fomentando vocaciones científicas y tecnológicas que se dirige de forma específica a mujeres. Y lo hace a través de la mentorización entre mujeres con bagaje en las áreas STEM y alumnas que se apuntan a la plataforma.

Busca así inspirar y empoderar a las maravillosas mujeres que vienen detrás de nuestra generación. Las que serán las futuras líderes en ciencia y tecnología.

Texas A&M University-Commerce Marketing Communications Photography [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons

¿Es necesaria una iniciativa como Stem Talent Girl?

Si no lo sabéis, Microsoft realizó un estudio en el que analizaba el interés por la ciencia y la tecnología de 11.500 voluntarias. Los resultados, demostraron que sobre los 11 años, muchas niñas están realmente interesadas en ellas. Sin embargo, a partir de los 15, el interés pasa a ser indiferencia y ya no se recupera.

Salvo cuando hay referentes femeninos donde se duplica 🙂

Y ahí entra STEM Talent Girl.

Si hay algo que me gusta a raudales es transmitir mi pasión por la tecnología y todo lo que se mueve alrededor de ella, así que no dudé un solo momento en darme de alta para ser mentora.

Hay diferentes tipos de mentorización, en mi caso, me apunté a la virtual pero si existiera sede aquí, no dudaría un momento en apuntarme a las otras dos iniciativas que podéis ver aquí.

Al darte de alta, accedes a una intranet donde te puedes poner en contacto con otras mentoras y te ayudan además, a mentorizar. Vamos que a las mentoras también nos mentorizan mediante sesiones virtuales mensuales. El objetivo, no lo podemos olvidar es empoderar a las mentorizadas y para ello no puedes (o no debes) imponer tu opinión.

Se trata de apoyarlas, incluso aunque con tu experiencia veas que no va por buen camino, de los errores también se aprende. En muchas ocasiones más que con los aciertos.

Las alumnas mentorizadas, entran a la plataforma para elegir entre todas las mentoras existentes aquella que le pueda orientar más en su curso y que les ayude a la hora de realizar un proyecto de investigación que tienen que entregar a finales del curso académico.

El nivel de las participantes es espectacular

¡¡Vaya nivel de mujeres que hay entre las mentoras!! Desde profesoras de Matemáticas, Ingenieras, científicas del CSIC… Y yo… 😀 La experiencia de poder contactar esas profesionales con muchos años de experiencia, tanto en lo académico como en lo profesional es… un regalo en sí mismo.

Hay más mentoras que alumnas, es una iniciativa que no lleva muchos años y poco a poco van aumentando la presencia de las alumnas. En Enero recibí un correo indicándome que había sido elegida por una maravillosa adolescente que quería que yo fuera su mentora.  

Quién iba a pensar que mi trayectoria profesional, que acaba de momento en el emprendimiento, iba a ser determinante para que una chica a la que le interesan las ciencias, las matemáticas y el emprendimiento, me escogiera para ayudarla.

En resumen, no puedo estar más feliz.

Está siendo una experiencia genial, me encanta mi alumna y me puedo pasar horas hablando (pobre) del proyecto que ha escogido que, para más señas, va de emprendimiento online.

Estoy absolutamente entusiasmada. ¡No sé si se me nota!

Desde aquí, animo a todas las mujeres que estéis en ciencias, tecnología, matemáticas o  ingeniería a daros de alta en la plataforma. Aunque no tengáis mentorizada, sólo por compartir los días que hay sesión o en el propio foro vuestras experiencias es un auténtico lujazo.

La foto de la portada corresponde a la web de Talent-Girl.com

Grace_Hopper_and_UNIVAC

¿Quién inventó el compilador? Grace Murray Hopper

By | Mujeres y tecnología, Personal | No Comments

El compilador lo inventó una mujer

Aunque no os lo creáis yo descubrí hace bien poco que el compilador lo había inventado una mujer. Es lo que pasa, estamos tapadas en una industria de hombres y resulta que, sin nosotras, esa industria tal y como la conocemos no existiría.

Grace Murray Hopper.

Esta gran desconocida es la persona gracias a la cual los programadores no tenemos que volvernos locos (más aún se entiende) programando en código máquina. Es la persona que hizo que existieran los lenguajes de programación, algo más cercano a nuestro lenguaje natural y la que consiguió que ese lenguaje casi natural, fuera interpretado correctamente por la máquina. Básicamente, desarrolló el compilador.

Ahora os traduzco todo esto a algo más humano…

¿Qué es un compilador?

Bueno, tenemos que irnos a una pregunta anterior aún. ¿Cómo entienden la información los ordenadores? Todos sabéis, más o menos, que un ordenador no es más que ceros y unos. Es la unidad de información básica o bit. Un 0 o un 1. Los ordenadores, almacenan y componen esos ceros y unos, que realmente son señales eléctricas, en unidades de memoria. Y para hacerlo usa lo que se conoce como «lenguaje máquina«.

El lenguaje máquina, como podéis deducir, es lo único que la máquina entiende. Y son instrucciones de este tipo:

código máquina, se ve la necesidad de un compilador

Código máquina By German [Public domain], from Wikimedia Commons

MOV, INT, DX, AX, AH, PUSH… Y posiciones de memoria. Como veis aquí arriba, ese maremagnum de cosas no es más que un ‘Hola Mundo’ cualquiera.

Os imagináis lo que es programar… algo más bestia… ¿¿en eso??

Pues aquí entra Grace Murray Hopper

Grace se alistó en la armada en plena segunda guerra mundial y con su formación en física y matemáticas entró directamente a trabajar en la construcción del Mark I. Este fue el primer ordenador electromecánico y su primer uso fue en una empresa de seguros haciendo operaciones matemáticas. El trabajo de Grace fue, sobre todo, realizar aplicaciones para este primer ordenador.

Después de esto, Grace siguió trabajando en los desarrollos de aplicaciones de otras computadoras (UNIVAC, fundamentalmente) dentro de la compañía matriz y allí fue donde desarrollo el primer compilador.

Me la imagino diciendo que programar en lenguaje máquina era un tostón (que lo es) y que tenía que haber una forma más fácil de hacerlo. Y vaya si lo hizo. Porque no paró tras crear y desarrollar el compilador. Si no que sentó las bases para que se pudiera desarrollar el primer lenguaje de programación que muchos usamos. El COBOL.

Un paso más allá del compilador

Grace pensó que ya que tenía un compilador, podía crearse un lenguaje de programación que fuera sencillo de usar y que mediante órdenes en su propio idioma sirviera independientemente del ordenador que se estaba usando. Aunque no participó directamente en su diseño, fue miembro del comité original para crearlo.

Al final de su carrera profesional, también participó en los comités de estandarización de los lenguajes COBOL y FORTRAN. Ambos lenguajes siguen presenten en nuestros días.

Se consideran lenguajes perdidos porque apenas quedan programadores que los conozcan… y los que quedan ganan mucho dinero 😉

Grace Murray Hopper recibió muchos reconocimientos en vida. Cuenta con más de 40 doctorados honoris causa y sin embargo, a pesar de todos los reconocimientos… sigue siendo tremendamente desconocida.

Espero que este artículo os haya resultado interesante y por si acaso, os dejo aquí y aquí los otros dos artículos relacionados con esta misma temática de Mujeres y tecnología.

¡Gracias por leerme!

La imagen de dominio público sacada de la Wikipedia es del Smithsonian Institution con licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Hedy_lamarr_-_1940

¿Qué tienen en común el GPS, el Bluetooth y la Wifi? A Hedy Lamarr

By | Mujeres y tecnología | No Comments

¿Y quién es Hedy Lamarr?

Hace mucho que no escribo sobre mujeres e informática (o a mi me lo parece). Así que aprovechando que mañana Jueves es la presentación en Palma de un movimiento llamado Mujeres que Marcan tocaba hacer algo al respecto. Y qué mejor que traer a escena a esta pedazo de señora llamada Hedy Lamarr.

Es posible que hayáis oído hablar de ella. Últimamente han salido bastantes reportajes en prensa e incluso documentales sobre su vida, pero hasta 2014 había pasado tremendamente desapercibida.

Hablando mal y pronto, sin Hedy Lamarr ni tú ni yo estaríamos tan conectados como estamos. Fue la coinventora de lo que se conoce como “espectro expandido” que permite las comunicaciones inalámbricas a larga distancia. Ahí donde la ves. Aún estaríamos usando los mapas físicos y no el maravilloso GPS. Ni el Bluetooth. Ni la Wifi.

Esta “cosa“ del espectro expandido es una técnica de modulación que se usa en las telecomunicaciones. Se emplea fundamentalmente en la transmisión de datos digitales y en radiofrecuencia. No pretendo darte la turra con esto, sólo quiero que sepas que es la forma que tenemos para conectarnos hoy en día vía Wifi.

Pero antes de ser la coinventora de este maravilloso invento, fue una diva de Hollywood. Ella protagonizó el primer desnudo integral del cine.

De niña superdotada…

Hedy Lamarr fue una niña superdotada. En 1930 a los 16 años, empezó a estudiar ingeniería pero lo dejó aparcado cuando descubrió el teatro. Le apasionó tanto que tres años más tarde de iniciar la carrera la dejó de lado por su otro amor, el cine.

En 1933 Hedy contaba con 19 años y protagoniza la secuencia por la que se hizo famosa y que a posteriori le trajo más de un problema: El primer desnudo integral en una película.

Era lo que hoy llamaríamos un pibón. Y verla corriendo por la campiña en bolingas… como para no hacerla famosa. Bueno eso, y que también hizo el primer orgasmo

A raíz de verla su película (Éxtasis), fue prometida en matrimonio a un industrial armamentístico. Lamentablemente aquí Hedy no tuvo nada que decir, ni sí ni no. Se casó de forma obligatoria en un matrimonio arreglado por sus padres. Ella misma definió ese matrimonio como esclavitud.

Ojo al detalle: en 1930 empieza ingeniería. En 1933 hace Éxtasis, el hombre este la ve corriendo por la campiña, arregla el matrimonio de sus padres y… se casa con ella a mediados de ese mismo año.

… a esclava

Fijaos cómo sería el marido que intenta hacerse con todos los ejemplares de la película. Como lo lees. Hedy sufrió en su matrimonio muchísimo. Fue encerrada en casa, sometida a un control férreo hasta el punto que tuvo que abandonar cualquier actividad, incluyendo su carrera cinematográfica.

En sus memorias, llega a decir que sólo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado.

En los momentos de soledad que le deparaba el matrimonio, retoma sus estudios de ingeniería y se aprovecha de los clientes de su marido para conocer al detalle toda la tecnología armamentística de la época. Llega un momento en que… se harta… e idea un plan para huir de su “captor”.

Todo muy rocambolesco: una ventana de un baño, un coche que huye en la noche… los guardaespaldas del marido la persiguen… O eso es lo que se cuenta porque según su biografía, Hedy se limitó a dormir a la asistenta, vestirse con su ropa y salir por la puerta de casa subida a un tren destino París. Y de ahí a Londres y a Estados Unidos.

Es allí, donde vuelve a hacer películas y fue allí, donde conoce a quien sería el otro coinventor de la técnica de salto de frecuencias.

La segunda guerra mundial marca su destino

Hedy Lamarr se dejaba la piel en hacer lo que estuviera en su mano para que los nazis fueran derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Su marido había apoyado al ejercito alemán vendiéndole armas, así que podemos imaginar de dónde vienen sus sentimientos al respecto.

Conocía el gobierno de Hitler (su marido fue considerado ario honorario) y puso su conocimiento como ingeniera a disposición del National Inventors Council, pero como podéis imaginar, su oferta fue rechazada. Le dijeron que vendiera bonos. Que aprovechara su cara y vendiera bonos de guerra. Lo hizo. Pero no fue suficiente.

Hedy necesitaba hacer algo más. Así que se puso manos a la obra y se dedicó a estudiar las comunicaciones entre los barcos de la armada estadounidense para hacerlas invulnerables a los enemigos. Se dijo que podía construir un receptor y un emisor que fueran infranqueables… pero el problema estaba en la sincronización.

¿Casualidad?

Justo en ese momento, conoció a George Antheil en una cena. Era pianista y compositor y experto en sincronización… En 1923 había estrenado una obra en París donde usaba dos pianos, dieciséis pianolas sincronizadas, tres xilófonos, siete campanas eléctricas, tres hélices de avión y una sirena. La obra fue un rotundo fracaso, tanto en París como en Nueva York donde la estrenó a posteriori. Se habla de que llegaron a arrancarse butacas… vamos, que en aquel momento los hooligans estaban en la Ópera.

¿Habéis leído lo de las dieciséis pianolas sincronizadas, verdad? Justo lo que Hedy Lamarr buscaba.

Durante más de seis meses, junto a Hedy y a dos pianolas sincronizadas, encontraron un sistema para hacer que las comunicaciones cambiaran constantemente de frecuencia. Ya lo tenían.

Su invento pasó desapercibido

Como en el caso de Ada Byron, no fue hasta muchos años más tarde cuando se puso en práctica su descubrimiento. La patente es de 1942 y las esperanzas de Hedy y George estaban en ayudar a acabar con la guerra… pero no fue así.

En 1957 la empresa Silvania Electronics Systems Division desarrollaron la técnica de Lamarr-Antheil y en 1962 el Gobierno de EEUU empieza a utilizarla para las comunicaciones militares.

Stephen Michael Shearer, biógrafo de la actriz explica en su biografía que la no aplicación inmediata de este descubrimiento se debió a dos razones:

  • El gobierno no lo entendió.
  • Era un invento de una chica. Encima, una chica guapérrima. ¿Quién tomaba en serio a las mujeres en aquella época? Nadie. ¡Ya nos cuesta que nos tomen en serio ahora!

Cabría esperar un reconocimiento y dinero por el uso de la patente… pero no fue así. Cuando se empezó a utilizar, la patente ya había caducado.

En cualquier caso, como ella admite en su biografía, lo que más lamentó siempre es la falta de aprovechamiento de la técnica durante la Segunda Guerra Mundial.

Siguió protagonizado películas y siguió inventando. Llegó a declarar que inventar cosas era algo muy sencillo para ella. Dicen de ella que estaba mucho más orgullosa de sus inventos que de sus películas. Su vida de para una miniserie… al menos.

De nuevo como con Ada, no se reconoció su labor hasta mucho después de su muerte. Desde 2005 su cumpleaños está señalado como el Día del Inventor (en Austria, Suiza y Alemania) y en 2014, Lamarr y Antheil fueron incorporados al Inventors Hall of Fame de EE UU.

Por cierto, si queréis conocer más a fondo su invento, no dejéis de visitar esta web. La Wikipedia no le hace justicia.

Fuentes para la redacción de este artículo:

Muy Historia
Mujeres con ciencia
El País: Artículos de 2015 y 2017
Las fotos son de Wikipedia.

Ada Lovelace: la primera programadora de la historia

La primera programadora de la historia: Ada Byron

By | Mujeres y tecnología, Personal | One Comment

El primer programador de software de la historia… fue una mujer

Si no estáis metidos en el mundo de la informática es más que normal que desconozcáis nuestros mitos. Hoy os hablo de la que para mí sigue siendo una referente, completamente ignorada hasta 100 años después de su muerte: Ada Lovelace (de nacimiento Ada Byron). La primera programadora de la historia.

Como os dije en el artículo anterior, quiero arrancar una serie de posts dando visibilidad desde mi pequeña esquina del universo, a aquellas que fueron por delante de nosotras. Hay tantas y tantas mujeres en la ciencia que no han tenido reconocimiento… Que cuando una lo obtiene es como si hubiera que apuntarlo en el calendario o aplaudir con las orejas…

Ada Byron fue la hija del célebre poeta Lord Byron y se definía a sí misma como una, agárrate, «científica poetisa»  ¿no es total? ☺
¿quien dijo que la literatura y la ciencia debían estar separadas? 😉

Por su posición social, tuvo la fortuna de conocer a grandes científicos como Faraday y desde pequeña destacó por su talento matemático.  Precisamente por su cuidada educación tuvo la suerte de conocer y llegar a ser amiga de Charles Babbage.

Ahí donde lo veis, Babbage estaba trabajando en una máquina que hacía operaciones matemáticas de forma automática, sin la intervención humana. O lo que es lo mismo: estaba trabajando en una máquina a la que poder dar instrucciones para que pudiera realizar todo tipo de cálculos matemáticos.

No, no estaba trabajando en la calculadora. Esa ya había sido inventada por Blaise Pascal (Pascal, otro grande…). Babbage buscaba dar un paso más, algo que hiciera cálculos más complejos.

¿Por qué se dice que es la primera programadora de la historia?

Volvamos a Ada…

Ada tuvo que llevar la vida de mujer, esposa y madre, que le esperaba en 1840 a cualquier otra mujer. Un marido, tres hijos y un aburrimiento mortal.

Como no había tele, decidió seguir estudiandoSu tutor en aquella época, al ver las preguntas y las inquietudes que esta tenía, le comunicó a su madre su preocupación por que “pensaba como un hombre”. Afortunadamente, nadie le dijo a Ada que dejara de estudiar.

En determinado momento, Ada vio en Babbage la oportunidad de dedicarse a una vida intelectual y le ofreció su ayuda. Los progresos de Babbage con la máquina analítica habían sido publicados en un artículo científico en italiano. Ada se ofreció a ayudarle en la traducción al inglés y así empezó a colaborar con él.

Y así también, aparecieron sus propios estudios sobre la máquina analítica que acabaron compilados en lo que llamó Notas.

La visión

En sus Notas, Ada deja claro que la máquina puede ser capaz de hacer muchas más cosas. No se limitó a ver lo que veía Babbage, vio más allá.

Estas notas reflejan ideas para usar la máquina analítica de una forma que hasta entonces no se había planteado. Ada imaginó la máquina obteniendo resultados después de haber sido alimentada por símbolosVio una diferencia entre datos y proceso.

Sin saberlo, estaba creando la informática.

Precisamente en la última de sus notas Ada describe de forma detallada las operaciones necesarias para que, mediante tarjetas perforadas, la máquina diera una secuencia de números. Es decir, acababa de programar la máquina. Y todo esto de forma abstracta ya que la máquina no llegó a crearse realmente.

¿El reconocimiento?

Sobra decir que el reconocimiento, nunca le llegó en vida. Cuando publicó sus notas en la revista científica Scientific Memoirs  no la tomaron en serio. Era una mujer. Y las mujeres no tenían un pensamiento científico.

Ada Lovelace falleció en 1853 a la edad de 36 años. Y hasta 100 años después de su muerte, en 1953, no se la reconocería como autora del  software del considerado primer modelo de ordenador. La primera programadora de la historia.

Personalmente, me asombra la capacidad de ver más allá que tuvo, esa visión que la ayudó a imaginarse algo que para nosotros es nuestro día a día. Esa capacidad de abstracción e imaginación que la hacen ser hoy la primera programadora de software.

La imagen de dominio público sacada de la Wikipedia es de Margaret Sarah Carpenter – Art Work Details page. Original upload was at English wikipedia at en:File:Ada_Lovelace.jpgEnlace

Hedy Lamarr te mira raro por no conocerla

Mujeres y tecnología

By | Mujeres y tecnología, Personal | 5 Comments

¿Mujeres y tecnología? ¿Eso existe?

Hace unos días nos desayunábamos (es un decir) con una noticia que a las programadoras y a todas las mujeres informáticas en general nos suena de mucho. La noticia es que se ha realizado un estudio para determinar por qué se están vaciando las aulas de informática de mujeres.

Si leeis el artículo, veréis que la respuesta es compleja. No vale únicamente con echarle la culpa a nuestro cerebro, a las habilidades o directamente a la sociedad. Algún machista iluminado aducía en los comentarios que «estamos menos capacitadas para trabajar en la informática que los hombres porque nuestro cerebro se preocupa más de otras cosas como enseñar o sanar».

Claramente esta persona no tiene ninguna mujer a su lado porque le hubiera dado una colleja.

Personalmente, he optado por no leer los comentarios de la noticia que enlazo porque como dice una amiga mía “me dan pampurrias” (es una expresión zaragozana que creo que se entiende).

Es verdad, el cerebro de las mujeres es distinto del de los hombres.

Pensamos más en “radial”, todo está relacionado con todo mientras que los hombres hacen una tarea tras otra.

No hay más que vernos haciendo la compra. El hombre sigue una lista y si no está en la lista, no cae en ello. Las mujeres vamos por el pasillo del super diciendo: «y harina para el bizcocho que planeo hacer el viernes… el sábado vienen a comer, necesitaré arroz para la paella… y chocolate. El chocolate siempre viene bien.»

Y precisamente por que nuestro pensamiento es en global, tenemos la suerte de poder ver y atacar los problemas en su conjunto. Tenemos 15 frentes abiertos, los controlamos todos y podemos responder a cada uno de ellos sin problema.

Ojo, no estoy diciendo que la capacidad de pensamiento masculino sea inferior, repito, son distintos. Y en muchas ocasiones me encantaría poder tener esa capacidad, ese traer mis pensamientos terriblemente dispersos a una fila donde pueda atacar las tareas una detrás de otra.

He trabajado en un mundo de hombres, más de diez años. Sigo haciéndolo. El problema de que no haya mujeres informáticas es entre otras muchas causas, culpa nuestra. En determinado momento (en el estudio dicen que a los 10 años) las niñas dejan de ver el ordenador y la informática como una carrera y lo entienden como una herramienta para otras cosas.

Apenas hay profesoras que inspiren. En la carrera, creo que me encontré solamente a una que realmente me resultara inspiradora. De… aproximadamente… 5 profesoras en total. En los tres años.

No tenemos referentes femeninos. Aparentemente, no hay relación entre mujeres y tecnología

¿A dónde voy a parar con todo esto?

A que desde mi pequeño lugar en el mundo, representado por esta web, quiero mostraros que sí existe esa relación entre mujeres y tecnología. Quiero mostraros referentes femeninos.

Por esto, empezaré una serie de artículos para hablaros de grandes mujeres que dejaron y están dejando huella en la tecnología. Desde la informática a las telecomunicaciones. Mujeres como Ada Lovelace (Ada Byron) o Hedy Lamarr sin las cuales ninguno de nosotros estaríamos aquí, leyendo esto, a través y gracias a la maravillosa tecnología.

De hecho y desde ya mismo, quiero dar las gracias a mis amigas programadoras. Hace un tiempo hablando con una de ellas de que me faltaba inspiración para escribir en este blog me comentó que precisamente podría dedicar un post a hablar de los referentes femeninos en la informática, su hija no iba a tener referentes porque no se nos veía, no levantamos la voz y el estar en un trabajo «masculino» no ayuda.

Así que desde aquí: gracias amigas, esta primera página va dedicada a vosotras. Por que me inspiráis cada día. Y porque sois mi referente en muchísimas cosas.

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