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En el anterior podcast te hablaba de blockchain o cadena de bloques, el sistema por el cual quedan registradas las transacciones de forma que la confianza de que eso es así, te la da toda la cadena y no un organismo central como un banco o un notario. También te mencioné los smart contracts.

El objetivo de este episodio, es hablarte precisamente de eso, de los smart contracts o contratos inteligentes, de cara a que en el próximo podcast podamos abordar los NFT’s o agárrate con la palabra: non fungible tokens que tan de moda se están poniendo y método por el cuál se están pagando barbaridades en obras de arte digitales. O en memes, que pueden ser considerados así…

Antes de nada, como siempre, te dejo el episodio en Spotify y en el resto de plataformas: Podimo, Spreaker, Ivoox, Google Podcast, Apple PodcastYoutube.

Además, te recuerdo: este post es un resumen de todo el contenido que doy en el episodio. Ahí doy mucho, mucho más de lo que hay aquí.

Para hablar de NFT’s antes hay que comprender que en blockchain existe la posibilidad de programar contratos. Eso son los smart contracts o contratos inteligentes.

Hace un tiempo, os lo enlazo en las notas del podcast, os conté en vídeo una de las aplicaciones de los contratos inteligentes más allá de las criptomonedas. De hecho, en ese vídeo, hay un comentario de un usuario que habla precisamente de los “tokens”, término necesario para entender los NFT’s (non fungible tokens, recuerdas¿?) Pero repito, esto, en el próximo podcast.

Antes, hablemos de los contratos inteligentes. Y ya te adelanto, ¡esto sí puede ser aprovechado por las empresas!

Qué son los smart contracts

Decía en el vídeo que un contrato inteligente no es más que un programa informático. Se crean de forma que sea fácil verificar que se cumplen unas condiciones, lo que sería el contrato en sí y verificar que se ejecuta correctamente. Todo esto sin intervención de nadie más que de las personas que lo han programado y llegado al acuerdo de subir el contrato al blockchain.

¿Qué se sube al blockchain? El contrato, es decir, el programa por el cual, si ocurren ciertas condiciones, se realiza la transacción.

Un ejemplo que ponía en el vídeo es el siguiente: imaginemos que tenemos un contrato con una aseguradora que nos dice que si ocurren determinadas condiciones, nos pagan el dinero del seguro. Esto es programable, tú puedes programar mediante un lenguaje informático, que:
Si ocurre A y B y C u ocurre Z o Y entonces X.

Un ejemplo

Llevado aún más abajo: si ocurre una lluvia torrencial y los cultivos se ven dañados, entonces se restará la cantidad acordada (100.000€) de esta cuenta bancaria y se llevará a esta otra cuenta bancaria.

Esa programación queda almacenada en el blockchain.

Imaginemos ahora que la medición de la lluvia torrencial se hace por sensores, de forma que ese “si ocurre una lluvia torrencial” equivale a “si en el sensor que está en la ip XXXXX el valor medido pasa de 200 litros por hora”.

Lo que se procura en ese contrato es blindar todos los posibles casos. Si todas las partes cumplen lo acordado, no hay fraude. Y de esa fiabilidad da fe la propia blockchain y por supuesto otros sistemas externos que se llaman “oráculos”. Estos oráculos validan las condiciones del contrato. Cuando tienen la información que necesitan pueden decidir si una cláusula es correcta y ejecutar el contrato.

En el ejemplo que te pongo, puede haber un oráculo midiendo todo el rato el sensor. En el momento en que lee que pasa de los parámetros marcados, ejecuta el contrato y por la mañana, el agricultor se levanta con los campos destrozados y 100.000€ más en su cuenta. Es decir, es en tiempo real. Además, hay menos costes, hay menos intermediarios, no hay pérdida de información ni de fiabilidad.
Puede ser creado y ejecutado por cualquier tipo de personas, físicas o jurídicas, pero también por programas o máquinas que funcionen de forma autónoma. Tiene validez sin depender de ningún organismo debido a que es un código que es visible, es decir, todo el que quiera conocer cómo son las condiciones puede ir a mirarlo y no se puede cambiar al existir sobre blockchain.

Organizaciones autónomas descentralizadas

Los Smart contracts abren un mundo de posibilidades: gracias a su potencial aparecen los DAO’s u Organizaciones autónomas descentralizadas. Es un tipo de organización que es controlada totalmente por programas.

No quiero meterme muy a fondo porque es más complejo de contar pero te voy a poner un ejemplo rápido para que lo entiendas. Imagina una comunidad de vecinos. Todo el mundo paga unas cuotas que se usan para pagar averías y mejoras en la comunidad. Imagina ahora que en lugar de pagar en euros, mediante contratos inteligentes, los vecinos depositan los fondos en criptomonedas, en Ethers. El dinero de la comunidad estaría en manos de todos y de nadie al mismo tiempo. Hasta que no ocurra algo, el contrato inteligente tendría retenido ese dinero a la espera de tomar una decisión democrática que sería totalmente transparente. ¿Por qué? Porque es un programa visible a todo el mundo e imposible de modificar al estar en blockchain.

Imaginemos que hay que reparar la barandilla del portal. Un vecino, genera una petición. Se adjuntarían tres presupuestos y pasado un tiempo se adjudicará al presupuesto que más votos positivos tenga. En ese momento, se desbloquea el dinero. Todo esto de forma automatizada, democrática, transparente y con reglas conocidas por todos.

Ethereum

Ethereum es la plataforma más famosa en cuanto a la ejecución de los Smart Contracts. Está basada en blockchain, como Bitcoin y permite ejecutar contratos entre nodos, entre pares. Entre dos personas que así lo quieran o máquinas, vaya.

Ethereum tiene su propia criptomoneda, mineros y su propio blockchain, pero el lenguaje de programación es mucho más fácil de usar y más extenso que Bitcoin.

Hay más plataformas, pero Ethereum es la que más está apoyando este tipo de programación.

 

Criptomonedas y tokens

Ahora, si te preguntas si un Smart contract tiene que ir siempre ligado a una moneda fiat (la normal) o criptomoneda, la respuesta es no. Aquí es donde entran los “token”.

Antes de concluir el episodio y dado que en el próximo vamos a hablar de NFT’s quiero que te quedes con esto:

  • tenemos las criptomonedas( bitcoins, Ethers, etc), que más o menos tienen las mismas características que el dinero que manejamos en nuestro día a día (son fungibles, es decir, se consumen con su uso, divisibles, portátiles y con un suministro limitado. Están pensadas para sustituir al dinero físico, comprar bienes y servicios, por ejemplo. Aunque hay algunas diferencias. Dentro de las criptomonedas tenemos las “altcoins” pero en eso ahora no entramos.
  • y luego están los tokens, que son activos digitales que se pueden usar dentro de un proyecto determinado. Estos van unidos a un valor, puede ser un servicio, por ejemplo. Puede ser propio o ajeno,… Puede servir para pagar por un trabajo, pero también como incentivos. Compro tokens y puedo tener un servicio extra en tu empresa. En la vida real, puedes imaginarte un ticket regalo. O los corticoles de El corte Inglés en España. Algo que te permite acceder a un servicio extra. Antes era en papel y ahora está programado dentro del blockchain.

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